El turismo convierte un mercado municipal de Lavapiés en una ‘discoteca’
Casi todos los puestos del mercado de San Fernando, en Madrid, se han convertido en bares, hay largas colas para entrar y, a veces, hasta ponen un sello para salir
El turismo masivo y descontrolado está modificando nuestras ciudades a un ritmo salvaje: desahucia a vecinos a diario para sustituirlos por Airbnb ilegales, cierra comercios de barrio para transformarlos en tiendas de souvenirs y convierte bares Manolo en speciality coffes con mucho cupcake y mucho brunch. Todo con muchos carteles en inglés, al más puro estilo cosmopaleto. Los libros cada vez hablan más de este fenómeno —los últimos, Ciudad clickbait, de Vicent Molins, y El malestar de las ciudades, de Jorge Dioni— mientras las administraciones hacen como que no lo ven o, peor, lo aplauden. El giro que no me esperaba es que los mercados municipales se transmutaran en discotecas.
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