El último baile de Danza Invisible, la banda que lleva 42 años cantando al sabor del amor
El grupo malagueño pone punto final a su historia con una gira de despedida que alcanza su ecuador este sábado en Torremolinos, la ciudad que les vio nacer
Salta, baila, agarra el micro, canta, ríe. A Javier Ojeda se le queda pequeño el metro cuadrado del que dispone en el local del ensayo. Es un estrecho cuarto insonorizado donde comparte espacio con decenas de instrumentos, innumerables cajas, fundas, cables, ordenadores y aparatos de todo tipo. También hay otros cinco músicos. La mayoría rondan los 60, viejos rockeros con más de cuatro décadas a la espalda que el 29 de junio darán un salto al vacío: ofrecerán el último concierto de Danza Invisible. Será en la localidad cántabra de Laredo, pero antes afrontarán este sábado una de las citas fundamentales de su gira de despedida, Torremolinos, la localidad malagueña que les vio nacer hace más de cuatro décadas y les ha dedicado hasta una calle. Su gran noche en casa ya les tiene nerviosos. Y eso que este supondrá ni más ni menos que el concierto número 1.400 de su larga trayectoria.
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