Elemental en Lisboa: sostenibilidad cívica y con carácter
Es muy difícil respetar una trama y destacar. También lo es hablar de uno mismo y, al tiempo, representar a una marca. El estudio chileno que capitanea Alejandro Aravena lo consigue con la sede de Energía de Portugal

Este proyecto es una convivencia de contrarios. Y por eso, un éxito. La clave está, naturalmente, en la convivencia. Se da por partida doble. De un lado, para adaptarse al plan maestro del urbanismo lisboeta, el inmueble está dividido en dos volúmenes y, a pesar de ello, funciona con una única identidad. Para conseguirlo, los arquitectos plegaron el espacio público con una pendiente, que marca la continuidad de la trama urbana de la colina al río, y conectaron los edificios en el punto más alto de ese pliegue. 
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