En busca de la partitura perdida
El Instituto de Ciencias Musicales de la Complutense saca del olvido una de las mayores colecciones privadas de música del siglo XVIII
Quizá fue la fortuna. Quizá el destino. Lo cierto es que, hace más de 15 años, Ignacio Menéndez-Pidal de Navascués encendió la radio en el momento preciso. Iba en coche de camino a Málaga y a su paso por Granada escuchó una entrevista sobre unos archivos de música. No recuerda a quién, ni cuáles, ni por qué. Solo que en su pensamiento saltó una chispa. Su familia atesora en la Casa Navascués (Cintruénigo, Navarra) una colección de partituras que abarca dos siglos de música. “Pensé: ‘Por qué no mover esto también, ahí no se sabe lo que hay”, explica. Fue el inicio de una aventura que ha permitido recuperar obras inéditas y un par de misterios aún por resolver.
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