Enrique Valiño, del violín a la crónica literaria de un Madrid irrepetible
El fundador de La Romántica Banda Local y Elementales deja la música para reinventarse con ‘El acorde interrumpido’, relatos de fuerte aroma local y autobiográfico
Ese caballero alto como un castillo que avanza con paso resuelto hacia la escultura del ángel caído no logra captar la atención de ningún paseante en esta mañana de canícula por el parque de El Retiro, pero resulta ser uno de los grandes pioneros en la historia de la música urbana de la ciudad. Y ha elegido este insólito enclave de evocaciones infernales, punto de encuentro habitual entre poetas, bohemios y descarriados varios, para simbolizar su llamativo cambio de tercio en el mundo de las artes. Porque Enrique Valiño, el hombre que ejerció como benjamín y elemento distintivo en los esenciales (y tantas veces incomprendidos) La Romántica Banda Local, ha cerrado definitivamente la funda de su hasta ahora inseparable violín para lanzarse a la aventura editorial con una primera colección de relatos, El acorde interrumpido (Almuzara Libros), al que sucederán en el corto plazo otros dos volúmenes ya finiquitados.
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