Entiérrenme en una cuneta
Publico este artículo a las puertas del quirófano y, aunque no espero morirme, aprovecho la tensión para elaborar unos últimos deseos
Ahora mismo me están rajando el corazón. He publicado este artículo hace un par de minutos, a las puertas del quirófano. Después de varios años despertándome de madrugada con el corazón fibrilando, mis cardiólogos decidieron por mí y me están quemando las venas pulmonares. Al parecer, en tres horas me habrán dejado el corazón bien niquelado, humeante y firme. ¡Qué cosas!
¿Cuál es tu reacción?









