Entre Bad Bunny y el Papa en la era de la aglomeración
La obsesión contemporánea por destacar como individuos convive con un deseo igualmente intenso de formar parte de algo más grande que nosotros. Y la ciudad ejerce de ‘eventódromo’
El otro día tuve mi primera experiencia haciendo croquetas. El relleno me quedó bastante rico, pero cuando me dispuse a montarlas y freírlas, ocurrió un desastre que me granjeó no pocas bromas entre amigos y conocidos. Más que croquetas, resultó una mezcla informe de bechamel, huevo y pan rallado: las croquetas perdieron su croquetidad individual para formar una masa indistinguible (que me comí igualmente, claro).
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