Entre Messi y Yamal, Ansu Fati, el eslabón perdido
El delantero, que ilusionó al barcelonismo hace unos años, regresó frente al Borussia Dortmund después de tres meses sin vestirse de corto, pero entiende que necesita un club en el que jugar con regularidad
Ansu Fati sonreía. Era el minuto 86 frente al Borussia Dortmund, y el Barcelona vencía cómodamente por 4-0 en el Estadi Olímpic. Raphinha se acercaba a la banda, y lo abrazaba, mientras el público de las gradas coreaba el nombre de Ansu. No jugaba desde el 4 de enero ante el Barbastro, cuando apenas completó media hora de partido. Han pasado tres meses y 21 partidos relegado al banquillo o fuera de las convocatorias. Y eso que Fati fue el futbolista que sostuvo la ilusión de un barcelonismo huérfano de ídolos. Pero su luz se apagó, quedándose a medio camino entre el peso del recuerdo del 10 de Leo Messi y la explosión de Lamine Yamal, por quien entró ante el Dortmund. Cuando pisó el césped, fue protagonista de una última acción. La afición le aplaudió, y se emocionó con él. Sus compañeros también. “Ansu es mi mejor amigo en el vestuario y fuera del fútbol. Paso mucho tiempo con él, ha sufrido mucho y me alegro de que haya tenido esta oportunidad. Yo lo veo bien, trabajando día a día, esperando su momento”, aseguró Alejandro Balde tras el partido.
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