‘Er fettina’ contra la Inteligencia Artificial
Claudio Ranieri, el hijo del carnicero de Testaccio, abandona la jubilación para rescatar a su Roma del desastre: era el único que tenía el libro de instrucciones de un aparato emocional tan complejo
El fútbol todavía puede explicarse o desconcertarle a uno fuera del frío perímetro de las estadísticas, la inteligencia artificial y la táctica científica. Quizá la imagen que mejor explicaría esa romántica esperanza es la del viejo Claudio Ranieri regresando por tercera vez en su vida a la Roma y entrando en Trigoria cogido de la mano de su nieto pequeño. Er fettina [el loncha en romanesco], así le llaman en la capital mundial de los motes y de la mala leche por ser el hijo de Mario, el carnicero de Testaccio, uno de los barrios más populares y romanistas de la ciudad, es la solución de urgencia de los propietarios estadounidenses de la Roma para intentar arreglar un experimento que ya no entendían ni ellos. Es como volver a navegar a vela y siguiendo las estrellas cuando el motor y el sistema informático del barco se han fundido definitivamente en plena noche.
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