Erice se queda fuera de los Goya en una cuestionable pérdida de memoria
La Academia ha perdido la oportunidad de concederle al maestro un galardón en una ceremonia en la que se otorgaron muchos premios indiscutibles
En unos hipotéticos Goya del año 1974, Víctor Erice se hubiera llevado el premio a la mejor dirección y hubiera acompañado a Elías Querejeta en el de mejor película gracias a El espíritu de la colmena, en dura competencia con Carlos Saura, por Ana y los lobos. En otros hipotéticos Goya del año 1984, hubiese repetido galardones por El sur, con El crack Dos, de José Luis Garci, como contendiente principal. Al menos, eso nos gustaría pensar ahora, desde la seguridad del tiempo y la sedimentación del arte imperecedero. Pero, ¿habría sido realmente así, o quizá la hoy considerada por las más prestigiosas encuestas como una de las obras capitales de la historia del cine mundial hubiera claudicado ante algún título menor, hoy relativamente olvidado? De hecho, en su día, como desvelaron el propio cineasta y Ángel Fernández-Santos, su coguionista, El espíritu de la colmena fue incomprendida por no pocos profesionales y calificada como “un galimatías”.
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