Ernesto Garzón Valdés, maestro intelectual y de vida
Fue decisivo a la hora de abrir caminos a toda una generación de profesores de filosofía del Derecho y de tender puentes entre el mundo intelectual europeo, anglosajón y latinoamericano

Con el fallecimiento de Ernesto Garzón Valdés, en su casa de Bonn, el pasado 19 de noviembre, perdemos a uno de esos raros imprescindibles. No sólo por su muy relevante contribución en el ámbito de lo que conocemos como filosofía práctica, en la que deja un importante legado a lo largo de su extensa obra. También —diría que, sobre todo—, por su decisiva labor de puente entre el mundo intelectual europeo, anglosajón y latinoamericano. Dan testimonio de ello destacados grupos de investigación de universidades españolas, italianas, alemanas, finlandesas, argentinas o mexicanas, que se beneficiaron de su magisterio y que consiguieron estrechar redes internacionales gracias a sus múltiples iniciativas: desde revistas como Doxa o Isonomía a proyectos editoriales como la colección de Estudios alemanes, o la Biblioteca de Ética, filosofía del Derecho y política, y a seminarios permanentes de formación, entre los que destaca el seminario García Maynez, creado en el año 1991, el seminario permanente que impartió con periodicidad mensual durante más de veinte años en la Universitat Pompeu Fabra, en la que deja un gran número de amigos y excelentes profesores, o el que animó con la Fundación Coloquio Jurídico Europeo.
¿Cuál es tu reacción?









