¿Es que nadie va a pensar en los turistas?
Qué gran ironía que el centro de las ciudades, que era aquello que las hacía únicas, se haya convertido en un escenario sin tramoya, con la profundidad de una postal

Todos los años llega un momento en el que dejo de quejarme de los turistas para convertirme en uno de ellos. Ser turista es una cuestión meramente geográfica, todos somos el turista de alguien. Incluso los flipados que se llaman a sí mismos viajeros, mochileros, aventureros, wanderlust… Son turistas con dinero, o lo que es peor, con ínfulas. El caso es que en una de estas ocasiones me fui a turistear unos días a Florencia, ciudad que había conocido en mi época de Erasmus y que no reconocí en absoluto 15 años después.
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