España y el encierro del Tiki-Taka
La maquinaria ya no funciona por acumulación de pases, sino por una capacidad extraordinaria para detectar el momento preciso en el que hacer daño
Es como un asiento en primera fila en una guerra. Eso le contó el bueno de Hemingway a un compañero de la Primera Guerra Mundial llamado Bill Horne sobre los encierros de San Fermín. Esos entre dos y cuatro minutos en los que se recorren 848,6 metros que separan los Corrales de Santo Domingo de la Plaza de Toros, le parecían a Hemingway una tragedia bellísima. Ayer Mikel Merino necesitó incluso menos de dos minutos sobre el campo para captar el rechace de Senne Lammes, que había entrado por el lesionado Courtois, y dirigirlo al fondo de la red. El reloj del partido marcaba el minuto 85 cuando entró y el 87 cuando anotó. La misma fórmula exacta que contra Portugal en octavos.
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