España y los días ‘señalaítos’
No es un partido para salir deprimidos, dijo Scariolo al terminar el encuentro. Estoy de acuerdo. Fue un partido para salir con un cabreo monumental
Cuando llegan los días señalaítos, esos a los que canta el gran Raimundo Amador, no queda otra que estar a la altura. El de Italia era uno de ellos, más aún si cabe cuando se nos atragantó el postre viendo cómo Grecia decidía dar de nuevo descanso a Antetokounmpo para terminar con una derrota ante Bosnia que no estaba en el guion. Son estos días, los señalaítos, donde realmente se ponen a prueba jugadores, entrenadores y entramados colectivos. Los que marcan valías, arrojos, talentos y templanzas. Son estos días, cuando la exigencia es máxima, los que ponen a cada uno en su lugar. Y el de España, guste o no, está ahora mismo al borde del abismo del que solo nos puede salvar el doblegar a Anteto o invocar a los dioses georgianos para que ganen a Bosnia.
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