Fantasmas color sepia en hoteles de lujo
En el parador de Bayona, por una deferencia del director, ocupé la ‘suite’ principal, en la que habían dormido el rey Juan Carlos, el príncipe Felipe, Charles de Gaulle, varios monarcas destronados y también el Generalísimo Franco
En los viajes que he realizado por el mundo me he hospedado en hoteles de mala muerte y en otros cargados de historia. En este caso, al entrar en la habitación siempre me preguntaba qué clase de personajes ilustres o tipos facinerosos habrían dormido en esa cama, qué damas misteriosas de doble vida habrían usado el cuarto de baño, cuántos adulterios, peleas, reencuentros habrían reflejado sus espejos. Creo que lo más sólido de los viejos hoteles de lujo británicos son los fantasmas cuyas sombras permanecen pegadas a las paredes. A cualquier albergue de lujo exótico y lejano que vayas te encuentras que por allí han pasado los huéspedes inevitables, Winston Churchill y los duques de Windsor. También parece imposible llegar a un hotel de Europa con historia por el que no vague la sombra del poeta Rilke, especialista en enamorar princesas y duquesas del imperio austro-húngaro y a sus respectivos maridos.
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