Fele Martínez: “Tengo una buena pedrada”
El actor, que se estrena en la dirección teatral con ‘Animales de compañía’, confiesa, a la vez, estar más entusiasmado que nunca con su oficio y padecer el síndrome del impostor después de casi 30 años de carrera
El entrevistado llega a la cita puntualísimo, pero el fotógrafo, a quien conoce de otras veces, tiene una prisa loca porque se le escapa la última luz de la tarde lluviosa y le azuza para resolver el retrato antes que la charla. Fele Martínez acata órdenes y se pone a tiro de cámara, disciplinadísimo, que para algo es actor y director y sabe que la iluminación importa, y mucho, en el resultado final del producto. Solo después de ser inmortalizado bajo el sirimiri con su gorra de rapado friolero, ofrece a cráneo descubierto a la grabadora una de las conversaciones más caóticas y divertidas que recuerdo.
COLEGA DIRECTOR
"Mi abuelo era Rafael. Mi padre, Rafelo. Y yo, Rafelete, y de Rafelete, Fele". Fele Martínez (Alicante, 48 años) narra en estos términos la historia del diminutivo familiar que acabó siendo también su nombre artístico desde que ganara, en 1996, a los 21 años, el Goya al actor revelación por su papel en Tesis, de Alejandro Amenábar, cuando aún era un estudiante de la Escuela de Arte Dramático en Madrid. El primer sorprendido fue él. Tanto, que su hermano tuvo que darle un codazo para que subiera a recogerlo. Hoy, después de una carrera en la que ha alternado cine, teatro y televisión a las órdenes de algunos de los mejores directores del país, debuta como director teatral con 'Animales de compañía'. "Quizá no esté en mi mejor momento de forma física, porque hace mucho que no voy al gimnasio, pero tengo más entusiasmo y más curiosidad que nunca", afirma.
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