Feria de Otoño en Las Ventas: un murmullo triste y ensordecedor
La muy descastada novillada de López Gibaja, una de las peores de la temporada madrileña, protagonizó un festejo extremadamente aburrido

Si no hay toro, la tauromaquia carece de sentido. Ya se dijo y comprobó con la corrida de Núñez del Cuvillo, lidiada el pasado domingo en La Maestranza. Hoy, en Madrid, tampoco ha habido novillos en la muy aburrida apertura de la Feria de Otoño. Justos de presentación (muy parecidos a los Cuvillos sevillanos, por otra parte), mansos a excepción del sexto, que empujó en el caballo y ahí dejó la poca fuerza que le adornaba, sin clase, sin casta, sin posibilidad alguna de colaborar de algún modo, si no al triunfo de los toreros, al menos al entretenimiento del público.
López Gibaja/Sánchez, Osornio, Candelas
Novillos de Antonio López Gibaja, muy justos de presentación, mansurrones, muy descastados, sosos, sin clase y bonancibles. El sexto fue el único que se empleó en el primer encuentro con el picador.
Sergio Sánchez: estocada -aviso- (ovación); tres pinchazos, casi entera atravesada y tres descabellos (silencio).
Emiliano Osornio: estocada perpendicular -aviso- y un descabello (ovación); estocada -aviso- (ovación).
Ignacio Candelas: estocada baja (silencio); tres pinchazos y dos descabellos (silencio).
Plaza de toros de Las Ventas. Primer festejo de la Feria de Otoño. Jueves 2 de octubre. Más de media entrada (14.451 espectadores, según la empresa).
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