Frágil, móvil... y electrizante
París inventa un nuevo monumento: el globo con la llama olímpica que cautiva a la ciudad. “Este pebetero habla de nosotros, de la historia, del sueño humano de volar”, dice su diseñador

Después de cenar, los parisinos y los turistas bajan a los jardines de las Tullerías y se quedan absortos ante el globo a 60 metros del suelo, una burbuja de luz en la oscuridad.
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