Frans Hals: 27 tonos de negro y una gran sonrisa
La antológica organizada por el Rijksmuseum de Ámsterdam recupera al pintor del barroco holandés cuya pincelada suelta sedujo al impresionismo
El museo nacional de arte e historia de Países Bajos, Rijksmuseum, ha extendido una alfombra y varias paredes azules para recibir a Frans Hals (1582-1666). El pintor del barroco holandés, de los 27 tonos de negro y de las sonrisas del siglo XVII, es objeto de una ambiciosa muestra que retrata a la sociedad de la época. Hay hombres serios y poderosos, con nombre y apellido, captados con precisión de orfebre. Y hay gente anónima cuyos gestos parecen guiar cada pincelada con un estilo ágil y realista que entusiasmó a los impresionistas. Después del éxito de la retrospectiva dedicada el año pasado a Vermeer, el museo acoge por primera vez a Hals, un vanguardista del arte europeo del momento.
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