Gente que camina por no bailar
Madrid está llena de peatones que caminan con cascos, al ritmo de una música íntima que les hace moverse con una cadencia concreta
El otro día escribí un artículo sobre la anhedonia musical, un nombre precioso para una condición feísima. Resulta que un porcentaje pequeño de la población, en torno al 5%, no disfruta en absoluto con la música. Es como si les hablaran en un idioma que no conocen, escuchan los sonidos, pero no los entienden. En el otro extremo del espectro se encuentran los hiperhedónicos musicales, que es el sinónimo técnico del disfrutón de toda la vida. Los responsables del estudio han creado un test para que la gente pueda calcular en qué parte del espectro se encuentra. Decidí hacerlo un poco como hacía los test de la Superpop cuando adolescente, sabiendo de antemano en qué categoría iba a caer.
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