‘Historias del buen valle’: una flor entre las vías
La prodigiosa nueva película de José Luis Guerin, Premio Especial del Jurado en San Sebastián, es un canto a la vida y la resistencia en los márgenes
En su prólogo, filmado en blanco y negro con una cámara de súper-8, Historias del buen valle, Premio Especial del Jurado en el último festival de San Sebastián, presenta un territorio de aspecto anacrónico, entre lo rural y lo urbano, delimitado por las vías de un tren. Vemos unas casas de vieja construcción, un río y su vegetación desordenada mecida por “el bello espíritu del viento”, como decía Jean-Marie Straub parafraseando a D. W. Griffith, que tanto apreciaba el cine que se detenía en la belleza del viento que mece los árboles. En esos primeros fotogramas, sin diálogos, acompasados por los sonidos ambientales y un jazz melancólico, asoman algunos apuntes de esta película-río, o película-mosaico, sobre el barrio de Vallbona, enclave del suburbio de Barcelona atravesado por el cauce del Besós. Un lugar en la periferia que, después de contemplar esta prodigiosa nueva obra de José Luis Guerin, es la tierra de Fátima y Sonia Dosantos o de Antonio López, el carbonero.
Historias del buen valle
Dirección: José Luis Guerin.
Género: documental. España, 2025.
Duración: 122 minutos.
Estreno: 13 de febrero.
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