Ir a cortar flores en el cielo
Los libros no dan de comer. Lo que hacen es algo mucho más grande, hacen bailar la sangre; en pleno invierno, de pronto, nos encontramos con un verano sin fin
Y aquí nos tienes a todos, correteando de una tienda a otra, como si fuéramos gallinas, gallos locos a los que se les ha ido la pinza. Vamos atontados por los neones, vaciando los monederos, todos rendidos, aturdidos por los escaparates. Y, de pronto, te paras, una mañana, una tarde, te pones a leer un libro, al azar, Yannis Ritsos. Arranca así: “Nos subimos a las alas de las golondrinas y fuimos a cortar flores en el cielo”. Entonces te pones a volar de verdad, dejas de ser ruin, sin brillo, aturdido. El vértigo te come los ojos, a bocados, la vida huele a libertad.
¿Cuál es tu reacción?









