Jon Rahm despierta a la bestia de Oakmont: “¿Me estás tomando el pelo?"
El vasco sufre la dureza del campo del US Open y tras la segunda jornada baja a +4, igual que Scheffler
Qué diabólico ha de ser un campo de golf para sacar de sus casillas a Scottie Scheffler, el número uno del mundo, un jugador robótico que apenas deja ver sus emociones, y mucho menos su frustración cuando (raramente) falla un golpe. Pero esto es el US Open, el grande más duro de la temporada, y esto es Oakmont, el trazado con más espinas en la rotación del Abierto estadounidense. Tan alto y frondoso es su rough, tan firmes son sus greens, que Scheffler estampa con rabia uno de sus hierros en la hierba, o golpea el driver contra la plataforma de salida. ¿Qué sucede? El hombre que habitualmente luce un asombroso control de las distancias para acercarse a bandera no se lo puede creer. Oakmont penaliza cualquier mínimo desvío, y si el mejor golfista del planeta pierde los nervios, qué no les pasará por la cabeza a los mortales.
¿Cuál es tu reacción?









