La audacia del Baskonia
El club necesitaba un golpe de efecto y la llegada de Laso, un hombre de la casa, vitoriano, forjado en la entidad azulgrana y superexitoso como entrenador en el Real Madrid generará muchísima ilusión en la ciudad y los aficionados
Hace un mes, cuando el Baskonia prescindió de los servicios de Dusko Ivanovic tras completar una discreta cuarta etapa en Vitoria, le comenté a Juan Morenilla, que sigue habitualmente la actualidad del baloncesto ACB y de Euroliga en EL PAÍS, que lo verdaderamente audaz para la entidad presidida por Josean Querejeta sería intentar el fichaje de Pablo Laso. Ambos coincidimos en que era muy complicado —Laso tenía contrato en vigor con el Bayern Múnich y posiblemente un caché elevado para el presupuesto vitoriano— pero que un hipotético movimiento así podía beneficiar, y mucho, al Baskonia, y al baloncesto español en su conjunto. Lo que no podía imaginar, en cualquier caso, es que esto fuera a ocurrir, pensé que confundía probablemente mis sueños con la realidad, aunque, por otro lado, sabía que la palabra “audacia” ha sido una constante en la historia baskonista y mantenía una pequeña esperanza.
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