La bendita carambola de Sorribes y Bucsa: un nexo circunstancial que brilla en los Juegos
Las españolas, que empezaron a jugar juntas en Madrid de rebote, superan a las gemelas Kichenok y alcanzan las semifinales, ante las rusas Andreeva-Shnaider
Se ha hablado largo y tendido en estos Juegos sobre el dúo formado por Rafael Nadal y Carlos Alcaraz, hasta desgastar ese término del Nadalcaraz. Sin embargo, quienes han llegado más lejos son la pareja formada por Sara Sorribes y Cristina Bucsa, que en realidad nació de manera absolutamente circunstancial. Sucedió esta primavera, en Madrid. Una carambola. La socia habitual de la primera, la checa Marie Bouzkova, causó baja a última hora y la castellonense propuso la alianza con la cántabra apenas cinco minutos antes del cierre del plazo. A partir de ahí, un trofeo —ese logrado en la Caja Mágica— y ahora, una considerable alegría olímpica en París, donde el triunfo logrado contra Lyudmyla y Nadiya Kichenok (6-3, 2-6 y 12-10, en 1h 41m) guía a las dos españolas a la lucha por las medallas.
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