La bendita obsesión de John Peel
El celebrado locutor de la BBC grababa los programas en su casa rural, Peel Acres, donde le rodeaba un inmenso archivo fonográfico
Por si no lo recuerdan: John Peel falleció en 2004 en Cusco, altitud 3.400 metros. Ya oigo las inevitables voces: ¿qué demonios hacía un inglés neurótico y diabético en Perú? Bien, John quería visitar Machu Picchu pero, cierto, fue un final bien inesperado para uno de los locutores más respetados del Reino Unido. Dejó atrás viuda, hijos y una asombrosa colección de discos y cintas, que algunos visitantes calculaban en unas 120.000 piezas. Aunque solo fueran la mitad, se trataba de una cantidad pasmosa, aparentemente ordenada por fecha de adquisición, con pegatinas donde apuntaba cuantas veces había sonado tal disco en su programa. Mejor dicho, programas: aparte de su espacio en Radio 1 (y en otras emisoras europeas), también trabajó para el British Forces Broadcasting Service, exclusivo para las fuerzas armadas en los restos del imperio británico, incluyendo Gibraltar y las Malvinas.
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