La catedral de Burgos expone las polémicas puertas diseñadas por Antonio López antes de su instalación
El Cabildo ha invertido 1,2 millones de euros en tres portones escultóricos de bronce criticados por desentonar con el conjunto
El 800 aniversario de la catedral de Burgos, en 2021, acarreó un debate que cumple casi un lustro y apunta a eternizarse. El Arzobispado burgalés anunció entonces que le había encomendado al artista Antonio López el diseño de unas nuevas puertas para el templo, con un coste de 1,2 millones. El contrato implica tres portones escultóricos de bronce con los rostros de Dios, la Virgen María y Jesucristo, en relevo de los actuales accesos, de sobria madera de olmo, operativos desde hace más de 200 años. La polémica, entre críticas de colectivos patrimonialistas y entidades culturales, ha desembocado en una medida singular: la exposición desde este sábado de las tres piezas dentro de la catedral antes de su instalación para que sean evaluadas tanto por las autoridades civiles y eclesiásticas como por los ciudadanos. El Cabildo elaborará, además, un estudio de impacto patrimonial para dictaminar cómo proceder.
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