La Comunidad de Madrid reabre la puerta a la mina de Tolsa aún a costa de acabar con las lagunas de Ambroz
Los ecologistas denuncian el atentado contra la biodiversidad en un espacio con cientos de especies y el perjuicio tóxico para el barrio de San Blas-Canillejas

El futuro de las lagunas de Ambroz se ha convertido en una partida estratégica en la que cada actor juega su mejor baza. A los planes del Ayuntamiento de Madrid de levantar un barrio con más de 18.000 viviendas y a la propuesta ecologista de crear la Casa de Campo del Este, ahora se suma otro contrincante: la Comunidad de Madrid. El Gobierno dirigido por Isabel Díaz Ayuso ha anunciado esta semana que está ultimando los trámites para prorrogar la concesión minera de Tolsadeco, que explotó entre 1977 y 2007 la empresa Tolsa, sin actividad desde hace dos décadas. El Ejecutivo autonómico ha vinculado la operación con la creación de empleo y con la extracción de sepiolita de máxima pureza, un material crítico que permite desarrollar aplicaciones vinculadas a la autonomía industrial europea. Unos argumentos que no convencen al Grupo para la Conservación de las Lagunas de Ambroz, que ya ha anunciado que presentará alegaciones a la propuesta de aprobación. El Ayuntamiento, por su parte, evita pronunciarse sobre si el proyecto de la Comunidad de Madrid puede afectar o no a la Nueva Centralidad del Este.
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