La epidemia de las pantallas envicia la niñez: “Es como tener siempre un amigo para jugar”
La sanidad pública madrileña atiende a 141 menores por adicción a los videojuegos y las redes sociales en el último año, según cifras del Hospital Gregorio Marañón reveladas por EL PAÍS

Javier Campoy Heredero, de 24 años, ya no es un gamer, sino un amante de los videojuegos. Dista mucho del arquetipo de jugador que predomina en el inconsciente colectivo. Su imagen no es la de un usuario rendido a una pantalla de alta resolución donde se proyectan las órdenes de un procesador estelar. Él tiene un Lenovo común con una sencilla tarjeta gráfica, una pantalla algo sucia y una regla de oro: “Todo buen juego pesa menos de 2 gigas”, una herejía para los usuarios de las máquinas más modernas. Aunque no siempre fue así. Durante su adolescencia experimentó un “uso problemático” de las consolas, al punto de jugar hasta cinco horas diarias, el equivalente a un día entero dilapidado frente a la pantalla cada semana. La adicción a la tecnología se ha convertido en el principal motivo de derivación a psiquiatría en menores de 12 años, según el Colegio de Médicos de Madrid. La sanidad pública de la Comunidad recibió el último año 622 solicitudes de tratamiento por adicciones comportamentales, de las cuales 258 por dependencia a los videojuegos y las redes sociales. El 54% eran de menores de edad. Todo según datos del Centro Integral de Prevención e Investigación de Adicciones Comportamentales (AdCom), facilitados a EL PAÍS.
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