La Federación se cierra como una concha
Rocha se había hecho el listillo ante la juez y el fiscal, y si entró como testigo, salió como investigado. No se me ocurre más salida que la intervención de la FIFA, al modo de la que tuvo en Argentina a la muerte de Grondona

Pedro Rocha se presentó en el juzgado brillante y juncal, con su mejor traje, la barbilla alta y una sonrisa irónica, y salió fingiendo que mantenía una conversación telefónica de alto interés… hasta que el móvil sonó, denunciando la superchería. Fue el retrato perfecto de una situación ridícula en torno a un hombre ridículo.
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