La intrahistoria de la tanda de penaltis que encumbró a Lunin: “En uno, había que quedarse en el centro”
El ucranio, aconsejado por el preparador de porteros, decide no moverse en un lanzamiento. “Había que arriesgar con uno”, cuenta en referencia al que le detuvo a Bernardo Silva por el medio
“¿Lunin? Ahí estaba, sentado en el vestuario, mientras todos bailaban”, contaban en los pasillos del Etihad miembros de la expedición del Real Madrid. El meta ucranio, el hombre impasible, incluso cuando se convierte en el héroe que nadie vio venir en el club blanco. Ni se movió apenas cuando Rüdiger metió el quinto penalti y dio el triunfo a los merengues. Tuvieron que ir a abrazarle. “Casi todos me conocen, soy muy tranquilo”, se excusó.
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