La izquierda que alimenta a Milei
Ese grupo de consumo cultural con plata suficiente para ir al teatro y que grita “nunca más” al líder ultra argentino es incoherente y se corrompe cuando toca el poder
Recibo por WhatsApp un vídeo del día anterior a las elecciones en Argentina. El público del teatro Colón de Buenos Aires, en pie, increpa a un sonriente Milei: “Nunca más”, “Milei, basura, vos sos la dictadura”. Las imágenes intentan preservar ese rescoldo de esperanza que se apagó cuando Massa anunció su derrota. Guatemala había sido barrido por Guatepeor. Recordé mi respuesta al vídeo: “Cuando los de las villas miseria vean estas imágenes, votan a Milei fijo”. Me aterrorizó pensar en esa clave de los medios de ultraderecha que vamos interiorizando personas de una izquierda acomplejada y clases sin privilegios: el grupo de consumo cultural con plata suficiente para comprar una entrada en el teatro Colón ―bella intelectualidad― se revuelve contra el tipo de la motosierra que esgrime desvergonzadamente su ideología abogando por el fin de la justicia social y subrayando el cinismo de una casta progre que se permite el lujo de sentarse en un palco del teatro mientras el país se hunde. Esa izquierda que grita “Nunca más” es incoherente y se corrompe cuando toca el poder, mientras que la ultraderecha de Milei, al renegar del Estado, lo social, la igualdad, y desarrollar estrategias para favorecer la acumulación de capitales y la ley del más fuerte, actúa desde una sincronización perfecta entre teoría y práctica. La realidad se produce desde la fantasía de que ellos siempre dicen la verdad ―aunque su verdad sea intrínsecamente inmoral―. Convierten al pueblo soberano en un grumo que debe ser salvado por una oligarquía de hombres sin piedad que dará oportunidades a las clases pobres. Les dará el derecho de vender sus riñones legalmente cuando mueran de hambre.
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