La mala educación, lamentablemente, ha llegado al tenis
Ya no basta con acudir y disfrutar un espectáculo. Pareciera, de hecho, que esto es lo de menos. De lo que se trata es de vociferar, de participar y, por supuesto, de llamar la atención
Como suele ocurrir en los grandes torneos, nos estamos dirigiendo ya a unas últimas jornadas particularmente atractivas para el buen amante del tenis. Y no digo “buen amante” por casualidad, como explicaré un poco más adelante. Referente a la delegación española, se han acabado confirmando los poco alentadores presagios de contar con suficiente participación más allá de la inaugural primera ronda. De los once inscritos sólo consiguieron superar la segunda Carlos Alcaraz y Paula Badosa, y esta última cayó justo después en la tercera. Ojalá este sea solamente un coyuntural bache representativo.
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