La metástasis de San Ginés
La mítica chocolatería tiene seis locales en apenas 200 metros. Este coqueto callejón de Madrid se ha convertido un parque temático del churro
Si el alcalde Almeida quisiera arreglar lo del alquiler en Madrid (y conjugo esto en un condicional pluscuanconsciente) más que limitar los Airbnb debería empezar por limitar los sangineses que están, poco a poco, colonizando la ciudad. El otro día pasé por el callejón homónimo y no me sorprendió tanto la larga fila de personas (uno ya se ha acostumbrado a esta conga de zombies que se monta ante cualquier local de moda) sino la fila de churrerías. Hasta seis locales hay en apenas 200 metros cuadrados, una metástasis de churros, un tsunami de chocolate caliente, un despropósito. No descarto que dentro de unos meses acaben franquiciando la vecina iglesia de San Ginés y se dediquen a repartir churros consagrados. Los panes y los peces se multiplicaron con un simple milagro, pero para la multiplicación de los churros y el chocolate ha hecho falta mucho más.
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