La reinvención de un Erling Haaland que toca cada vez menos balones y marca cada curso menos goles
Aislado arriba y sin la competencia estimulante de Julián Alvarez, el goleador del City busca redefinir su juego frente a un Madrid al que nunca le pudo marcar
“¿Cuántos anillos ganaron los Bulls sin Michael Jordan?”, inquirió Pep Guardiola a la audiencia que le escuchaba en la sala de conferencias, cuando a finales de diciembre asistía a la caída en picado de su equipo y el público le pedía explicaciones. El Manchester City había perdido a Rodri, para el técnico, equivalente al mejor jugador de baloncesto de todos los tiempos, un hombre cuya ausencia justificaba una temporada penosa. Al escucharlo, Erling Haaland debió sentir el aguijonazo en su orgullo.
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