La Revolución Francesa que se coció entre cotilleos, pasquines y canciones populares
Parte de la pérdida de legitimidad del Antiguo Régimen se basó en la forma en la que se comunicaban los parisinos, según muestra ‘El temperamento revolucionario’, del historiador Robert Darnton
A finales del siglo XVIII, muchos franceses coincidieron en una idea asombrosa: podían crear un mundo nuevo. Hasta tal punto que quisieron cambiar la religión por la Razón, el nombre de los meses (brumario, germinal, termidor), la forma de medir las cosas (el sistema métrico decimal, que seguimos utilizando) o, fundamentalmente, el sistema político y social. Y, en gran medida, lo hicieron.
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