La revolución visual con pegamento, papel y tijeras de Hannah Höch
El museo Belvedere de Viena celebra con una retrospectiva a la artista pionera del fotomontaje, ninguneada por sus pares en el Berlín más vanguardista
Cuando Hannah Höch (1889-1978) tenía 15 años, la apartaron de la escuela para que se encargara del cuidado de sus hermanas pequeñas. Creció en una familia burguesa de Gotha, Turingia (Alemania), tan acomodada como conservadora, por eso no chocó que siete años después le permitieran que se ganara un oficio como vidriera estudiando en la Escuela de Artes Aplicadas de Berlín. Sí que desconcertó lo que vino luego: el pelo corto, la bisexualidad, la mirada sátira y el compromiso con la vanguardia radical hasta convertirse en la única mujer del cenáculo dadaísta berlinés. Un alarde de coraje que no se quedó en la intimidad familiar, sino que retó a la sociedad entera.
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