La sangre de García Lorca: que no quieren verla
Alguien equiparó memoria histórica con “memez histérica”. Alguien opuesto a recuperar la memoria enterrada en las cunetas, en las fosas y en tantas almas arrugadas por el dolor y el trauma
Federico García Lorca está muerto y vivo a la vez: bella paradoja para un poeta. Este martes se enfrentó a otra paradoja: ver al zorro cuidar del gallinero. La sobrina del poeta abandonaba su patronato mientras por unas horas se quedaba, como oscuro faro lorquiano, alguien que equiparó memoria histórica con “memez histérica”. Alguien opuesto a recuperar la memoria enterrada en las cunetas, en las fosas y en tantas almas arrugadas por el dolor y el trauma.
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