La venganza del clan de los Vargas a tiros contra el pastor que quiso mediar en una separación
Cuatro acusados del asesinato de Joaquín Jiménez, un hombre que intercedió entre miembros de dos familias gitanas en Madrid, reconocen la autoría y aseguran que se debió a un “calentamiento de cabeza”

Lo que comenzó con la separación de una joven pareja, Abraham Vargas y Nerea J., acabó con una emboscada y un crimen. El 16 de marzo de 2022, el pastor evangélico Joaquín Jiménez, de 47 años, acababa de salir de su casa, en el distrito madrileño de San Blas, sin saber que unos metros más adelante iba a ser acribillado por los Vargas. Jiménez trató de mediar en una separación bajo las leyes gitanas, que establecen que si hay un divorcio, los padres del marido deben pagar una especie de multa a los de la esposa que, en este caso, además, estaba embarazada. Pero ambas familias llevaban meses sin ponerse de acuerdo. Por eso, pidieron la intercesión del pastor, que trató de poner orden. Al no lograrlo, la familia de Abraham decidió cargar contra el mensajero. Así perdió la vida el pastor Joaquín. Lo último que dijo antes de morir fue “Tabita”, el nombre de una de sus hijas.
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