La verdad apasionada de Emilio de Justo
El fallo con el descabello impidió al torero extremeño salir por la Puerta Grande tras una arrebatadora faena a un encastado toro de La Quinta. Perera ofreció una lección de maestro y Ginés Marín pechó con el peor lote

Tarde grande la protagonizada por un arrebatado Emilio de Justo, que enardeció a la plaza y se abrió la Puerta Grande de par en par unos minutos antes de cerrarla él mismo con un errático manejo del descabello.
La Quinta/Perera, De Justo, Marín
Toros de La Quinta, bien presentados, cumplidores en los caballos, sosos, nobles y descastados. Bravo y encastado el quinto.
Miguel Ángel Perera: aviso, pinchazo, media, un descabello -segundo aviso- y tres descabellos (ovación); casi entera tendida y trasera -aviso- (petición y vuelta).
Emilio de Justo: estocada (ovación); estocada -aviso-, dos descabellos -segundo aviso- y tres descabellos (vuelta).
Ginés Marín: dos pinchazos, media -aviso- y un descabello (silencio); feo pinchazo enhebrado en los bajos -aviso-, pinchazo y estocada (silencio).
Plaza de Las Ventas. 17 de mayo. Séptima de la Feria de San Isidro. Lleno de "no hay billetes" (22.964 espectadores, según la empresa).
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