La vida migrante de ‘Ceniza en la boca’, del papel a la pantalla: el nuevo proyecto de Diego Luna como director
El actor y cineasta mexicano empieza en Madrid el rodaje de la película en la que adapta la novela de su compatriota Brenda Navarro
Dentro de su fachada de ladrillo expuesto, el olor de las arepas se mezcla con el del chorizo y el de los tacos. Banderas de distintos colores adornan los locales y más de una decena de acentos, que comparten el mismo idioma, recorren los pasillos. Al parcero lo saluda un güey y a la chama un chabón. Y todos parecen sentirse en casa. El mercado Maravillas, con más de 80 años de vida, y que en los últimos ha dependido de la comunidad latinoamericana para sobrevivir, es el epítome de la ciudad que habita: Madrid. La cotidianidad tan folclórica de sus pasillos la rompe un “¡cuidado!, eléctricos en el set”, que anuncia el paso de dos hombres vestidos de negro que cargan con una enorme escalera. Su presencia, aunque llamativa, es tan bien recibida como la del resto de las personas que transitan en el mercado más grande de España y uno de los más grandes de Europa. Es el lugar elegido para el rodaje de Ceniza en la boca, la nueva película dirigida por el mexicano Diego Luna, basada en el libro homónimo de su compatriota Brenda Navarro y que ha iniciado su camino en Madrid la semana pasada, antes de pasar por Barcelona y la Ciudad de México. Una producción méxico-española que aborda las dificultades de los migrantes latinos en España.
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