Laporta fiscaliza a Xavi para activar más a los jugadores
El presidente del Barça, animado por su séquito, controla la convocatoria del técnico y presta atención a los días de fiesta de la plantilla, irritado por las últimas concesiones
“La semana pasada ha hecho mucho daño”. La frase sale de la cúpula del Camp Nou. Hay pocos clubes en el mundo que saltan de la euforia a la decepción tan rápido como el Barcelona, ninguno tan reivindicativo en las buenas como autodestructivo en las malas. Sellado el pasaje a los octavos de final de la Champions tras dos temporadas consecutivas exiliados en la Europa League y después de derrotar al nuevo y pelotero Atlético de Madrid de Diego Pablo Simeone, en la Ciudad Deportiva azulgrana había una sensación de alivio. “Pasamos la tormenta”, comentaba un empleado. Sin embargo, cuando menos lo esperaban —y eso que la clasificación avisaba— apareció el fantástico equipo de Míchel y desnudó al Barça de Xavi. “Nos dolió que el Girona nos ganara jugando al fútbol”, resumió uno de los directivos más cercanos al presidente Joan Laporta.
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