Las deportivas cumplen con la poesía de bailar
Joaquín de Luz propone una coreografía donde hay muchos guiños sutiles y mensajes en torno a la estética del ballet contemporáneo

Como jugoso aperitivo de su temporada invernal, la Compañía Nacional de Danza [CND] propone un dinamizado programa mixto, y cuyo mayor reclamo está en el estreno absoluto de una coreografía del director artístico Joaquín de Luz (Swoosh) y en la recuperación de otra miniatura coréutica (Kübler-Ross) que en su día fue creada expresamente para De Luz y Maria Kotchekova. No hay piezas de repertorio histórico, sino obras de ballet contemporáneo, y será apenas dentro de un mes exacto, que en el Teatro de La Zarzuela veamos La Sylphide (Bournonville), en una nueva y esperada producción. Con este cuadrante, la compañía estatal mantiene su voluntad de seguir siendo un conjunto capaz de afrontar registros muy distintos, todos muy demandados por el público de danza, que no es estrecho y quiere ver de todo. Tanto es así, que la botica debe estar surtida y surtirse de novedades, unas que miran en su fórmula magistral al pasado (que sigue vivo y necesario) y al futuro (que se muestra complejo y abigarrado).
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