Lecciones de torería
Fernando Robleño, Javier Cortés y Francisco José Espada solventaron con firmeza y entrega las muchas dificultades de una mansada de El Montecillo

No hubo trofeos, ni siquiera una vuelta al ruedo, ni una ovación encendida y unánime ante un destello deslumbrante de toreo, pero ha sido una lección magistral la que tres toreros han ofrecido en Las Ventas ante una muy complicada y deslucida corrida de toros. Fue una clase del arte del toreo, que no solo consiste en la embestida cariñosa del toro artista y el torero elegante y de pellizco. Una muestra de lo que es el valor, el poderío, el conocimiento, la firmeza, la entrega y la seguridad ante un animal que sale al ruedo dispuesto a fastidiar cualquier sueño. Y no hubo lugar para el aburrimiento, sino para tener prestos los cinco sentidos para disfrutar, sentir y sufrir con lo que sucedía en la arena, nada fácil, por otra parte.
El Montecillo/Robleño, Cortés, Espada
Toros de El Montecillo, bien presentados, serios y astifinos; mansos, descastados y deslucidos.
Fernando Robleño: media estocada (ovación); tres pinchazos _aviso_ y tres descabellos (silencio).
Javier Cortés: dos pinchazos, media estocada ladeada _aviso_ casi entera y dos descabellos (silencio); casi entera tendida y atravesada y tres descabellos (silencio).
Francisco José Espada: pinchazo y estocada (ovación); dos pinchazos y casi entera _aviso_ (ovación).
Plaza de Las Ventas. 2 de mayo. Corrida goyesca. Feria de la Comunidad. Tres cuartos de entrada (18.329 espectadores, según la empresa).
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