Leila Guerriero y las contradicciones de las víctimas de la dictadura argentina
La escritora explica cómo abordó en ‘La llamada’ la narración de la vida de Silvia Labayru, torturada y violada en la ESMA y, después, repudiada por sus compañeros

La llamada que da título al nuevo libro de Leila Guerriero la recibió el 14 de marzo de 1977 un mayor de la Fuerza Aérea y piloto civil a propósito de su única hija. Faltaban apenas unos días para que se cumpliera un año del golpe que instauró la dictadura de la Junta Militar en Argentina y desencadenó una feroz represión. Silvia Labayru, la protagonista del retrato que a lo largo de más de 400 páginas construye Guerriero, era miembro del sector de inteligencia del grupo armado Montoneros, llevaba casi tres meses en paradero desconocido y su padre la daba por muerta. Pero seguía viva, contaba 20 años, la habían detenido embarazada de cinco meses y estaba ya de ocho cuando sonó aquel teléfono. Aún permanecería detenida más de un año, hasta mediados de 1978, en las siniestras dependencias de la ESMA en Buenos Aires, la Escuela de Mecánica de la Armada que se convirtió en centro de detención, muerte y tortura por el que pasaron unas 5.000 personas y del que 200 salieron con vida.
¿Cuál es tu reacción?











