Léo Billon y Enzo Oddo revolucionan la historia del Dru con una escalada imposible
Los alpinistas liberan por primera vez la ruta Lafaille, la más difícil de la torre más vertical del macizo del Mont Blanc
Imaginar, soñar, osar. Este es el sencillo patrón que genera las grandes gestas en el mundo del alpinismo. En 2001, el francés Jean Christophe Lafaille, vivió un invierno mágico en el jardín de su casa, la cara oeste del Petit Dru (3.733 m), en el macizo del Mont Blanc. Imitando la legendaria primera ascensión del pilar suroeste de la montaña llevada a cabo también en solitario por el inigualable Walter Bonatti en el verano de 1955, Lafaille dibujó una nueva línea apretando un poco más las tuercas y añadiendo la dureza del invierno a la empresa solo para “enfrentarme a las condiciones más difíciles y comprometidas”. El francés quiso demostrar que si Bonatti fue Dios, él era su mejor discípulo. Acabada la faena tras pasar diez días en la pared, declaró que se trataba de la “vía más bella y difícil” que había escalado en los Alpes: superó los 1.000 metros de desnivel utilizando la técnica de escalada artificial, es decir, clavando pitones en la roca y emplazando seguros de quita y pon en las fisuras para colgarse de ellos y progresar. Ahora, los también franceses Léo Billon y Enzo Oddo han logrado algo impensable: escalar la ruta enteramente en libre, usando las protecciones solo para frenar una hipotética caída. Es un salto a otra dimensión.
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