Little Richard: el melocotón de Georgia
El ‘gran emancipador’ no supo emanciparse a sí mismo
Coincidí con Little Richard en la que creo fue su única aparición en España: en 2005 actuó como cabecera de cartel en Crossroad, festival muy rockero celebrado en los alrededores de Gijón. Allí trajo de cabeza a los organizadores: pidió que se le abriera alguna ermita, para que pudiera rezar en soledad. Imposible, le respondieron. Sí aceptaron otra de sus exigencias: que un coche le llevara desde su camerino al escenario, a unos 300 metros. Podía parecer una muestra de divismo pero tenía sentido: en plena noche, por un terreno accidentado, el recorrido suponía un riesgo para alguien con problemas de movilidad (años después, terminaría atado a una silla de ruedas). Y cumplió: ofreció un buen concierto, nada que ver con la desidia a la que nos tenía habituados un coetáneo suyo, Chuck Berry.
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