Lo angustioso y lo artístico
En natación artística me flipan las tomas donde se puede observar la ingeniería debajo de cada movimiento exterior
Mira que el día ha amanecido radiante. He dormido mis ocho horas, me he dado un paseo con mis perros hasta que a las nueve de la mañana y acercándonos ya a los treinta grados, me han dicho con la mirada: Qué, igual nos vamos para casa y ponemos el aire. Desayuno y venga, a ver cómo van los de marcha. Y vaya cómo iban, como un tiro. Tanto que para cuando Álvaro Martin le ha pasado el último relevo a María Pérez la medalla estaba amarrada salvo catástrofe. Esto ha permitido disfrutar al máximo y sin agobios de un exitazo a protagonistas y aficionados, cosa que se agradece, que tantos días y emociones necesitan un respiro de vez en cuando.
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