Lo habitual cuando el Madrid junta a once
Te confías, abandonas la zona de confort y cuando te quieres dar cuenta tienes a Vinicius Jr. batiendo a tu portero, a Nacho levantando la Copa de Europa y a Florentino Pérez dejándose abrazar por los balcones de medio Madrid
Pocas veces nos habremos sentido los antimadridistas más identificados con un futbolista que el pasado martes con Kim Min-jae, el central surcoreano del Bayern Múnich: te confías, abandonas la zona de confort para seguir a un fantasma y cuando te quieres dar cuenta tienes a Vinicius Jr. batiendo a tu portero, a Nacho levantando la Copa de Europa y a Florentino Pérez dejándose abrazar por los balcones de medio Madrid. Una historia demasiadas veces repetida para ser casualidad. Un modus operandi que nos deja con cara de tontos cada cierto tiempo por no saber leer las señales, por insistir en el error, por no combatir al mito cuando el mito duerme, que es casi nunca. Por no aceptar, en definitiva, que el Madrid es peligroso, fiable y, lo peor de todo, transversal.
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