Lo ridículo de hacer turismo: calcetines con chanclas y perseguir a migrantes
Cuando ejercemos de turistas caemos en un risible estado de ingenuidad aventurera, proclive a la estafa y al vestirse fatal
¿Bailar por la calle? Suena fenomenal: recuperar el espacio público y utilizarlo de otra manera, expresarse con libertad dislocando el esqueleto, todo eso. Como en un anuncio de refresco. Viva la libertad, carajo.
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